miércoles, 18 de noviembre de 2015
La señora salió del banco y abordó un taxi que la llevó a su residencia. En la entrada se encontraba un joven empleado de una empresa de encomiendas quien entrego un paquete que viene a nombre de la dama y ella firmo el recibido. El mensajero se retiró rápidamente y la señora quien se llama María entro a la casa. Pasaron unos minutos y de pronto se abrió la puerta y María gritaba como una loca y pedía auxilio. Un policía se acercó a conocer cuál era el problema y la señora mostró el contenido de la caja enviada por un desconocido y el policía salió dando gritos. Abuelito cuente rápido ¿que hay en la caja?. Mañana sigo contando esta historia que paso y es real. Por ahora duérmase, para que pronto llegue mañana; el niño sonrió y se durmió. El abuelo salió despacio sin hacer ruido.
CUENTO AL AMANECER,REYNALDO CABALLERO CACERES.
martes, 17 de noviembre de 2015
PERDON
Llegó en las
horas de la tarde a su apartamento; salió temprano del trabajo y piensa ver una
película en 3D sobre la vida en otros mundos. Al abrir la puerta de la alcoba
encontró a su esposa consintiéndose con uno de sus mejores amigos. La sorpresa
fue tremenda y en ese momento tuvo negros pensamientos desde disparar su revólver,
degollarlos con el cuchillo de la cocina, picarlos con un machete, ahorcarlos, lanzarles
una granada de guerra, atropellarlos con el carro, y las diez mil formas de
asesinar a una pareja. Se calmó y pidió perdón al amigo por los gorditos de la
mujer, por las vena varices, por el colchón tan duro, por la falta de unos whiskies. Despertó de
esta pesadilla y recordó que es soltero.
REYNALDO
CABALLERO CACERES
lunes, 16 de noviembre de 2015
AIDA, CUENTO AL AMANCER, REYNALDO CABALLERO CACERES
El investigador social continua leyendo los expedientes
relacionados con los asesinatos de Aida Tereza y Aida María ocurridos en 1.982
y 2.005 respectivamente un primero de mayo. El asesino no dejo huellas, ni
cabellos, ni gotas de sangre, solo el dulce perfume que usa la bibliotecaria
Luz Aida.
CUENTO AL AMANECER, REYNALDO CABALLERO CACERES.
Cerraron la biblioteca y se fueron a descansar. La abren al día siguiente a las ocho de la mañana. Así son todos los días de lunes a viernes. Un niño se escondió detrás de un armario y espero que llegara la noche. Vio cuando de los libros salían los personajes y se sentaban a dialogar, a bailar, a cantar, reían y hablan entre ellos. El niño se quedó dormido y un pirata se lo llevo en su barco. Ahora buscan al niño por toda la ciudad. Otra noche el pirata libero al niño y al otro día lo encontraron dormido sobre una mesa de la biblioteca. El niño conto las aventuras con el pirata .
RECORDAR PARA VIVIR, REYNALDO CABALLERO CACERES.
Asistí al Puente de Boyacá a la conmemoración del sesquicentenario de la batalla de Boyacá. Fuimos varios estudiantes de la UPTC, entre ellos German Pinzón, Winston Jácome, Raúl Olmos, Rene Miranda y con unas amigas que trabajaban en la alcaldía de Tunja entre ellas Lucy Montejo La Rotta. El presidente Carlos Lleras Restrepo no autorizo que trajeran soldados españoles y el representante de Geralisimo franco fue un señor de apellido Asnar, quien hllevo la palabra y regaño al general Barreiro por desconocer los principios de la guerra, por su juventud, tenía 25 años de edad, la falta de experiencia militar y se enfrentó a un guerrero de 36 años de edad y con más de diez años de guerra. Días más tarde llegó la noticia que este señor murió en Madrid por una pulmonía que le dio en el Puente de Boyacá. Fue la última víctima de esta batalla. Ese 7 de agosto de 1.969 llovió intensamente, relampagueo.
domingo, 15 de noviembre de 2015
RECORDAR PARA VIVIR,
REYNALDO CABALLERO CACERES
Llegué como
a las tres de la tarde a la casa y mi madre me dio la bienvenida como si
hubiera venido de otro planeta. Tomando un chocolate con un tamal santandereano
hablamos de todo un poquito. Conté de mis estudios en la Universidad Industrial
de Santander y ella comento que tenía temor porque dicen que se van a llevar a
los estudiantes para la guerrilla, que tuviera cuidado. : Mi padre quien
escuchaba la conversación, él es un sargento del ejército de Colombia, dijo: a
los estudiantes un zancudo los trae corriendo, un pito los mata y se ahogan
pasando los ríos porque no saben nadar…era el año de 1.965. Me gustaba el teatro callejero. ¿Mi mamá se acuerda cuando yo nací? Claro,
respondió, como si fuera ayer. Ese año traía noticias bárbaras, estaban en la
segunda guerra mundial…vivíamos en el barrio Girardot, en todo el parque. La
casa era grande…
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